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¿Cómo ayuda la pintura ignífuga e intumescente en un gran incendio?

En nuestra sociedad, existe una gran cultura de la prevención de los riesgos para no lamentar desgracias. Los seguros o las revisiones médicas son un claro ejemplo de ese interés por prevenir o protegerse todo lo posible ante posibles incidentes indeseados.

Y aunque es posible protegerse de los efectos de una desgracia como un incendio mediante un seguro que cubra sus reparaciones, eso no salvará posibles vidas aunque el valor económico perdido se pueda recuperar para el propietario del inmueble que también supone una merma para la economía en general.

Por suerte, existen maneras muy eficaces de evitar que un incendio se propague por una vivienda u oficina: las pinturas ignífugas y las intumescentes.

¿Qué caracteriza a las pinturas ignifugas?

Estas dos clases de pinturas forman parte de la llamada protección pasiva contra el fuego, ya que permiten minimizar su propagación y retrasarla todo lo posible.

Lo que permite ganar tiempo para que los bomberos puedan llegar para apagar el foco antes de que se convierta en un gran incendio descontrolado. O incluso lograr que se extinga por si mismo en el caso de que gracias a la pintura no sea capaz de propagarse.

Si tenemos en cuenta la capacidad de algunos materiales de propagar el calor, es fundamental utilizar una pintura ignífuga en todos los paramentos del inmueble para prevenir que se extienda a través de los mismos hacia zonas nuevas y se cree así un incendio incontrolable.

¿Qué hace que estas pinturas ignifugas sean eficaces en un incendio?

Las pinturas ignifugas son unas grandes aliadas contra la propagación del fuego y el calor gracias a su composición de polvo de aluminio o granito así como otros componentes como aceites minerales resistentes al fuego.

Otro elemento que pueden incluir también son los compuestos de amonio que sirven para formar una capa protectora a la pintura cuando se expone a altas temperaturas y de esta manera proteger más tiempo la pintura.

También suelen incorporar ácido bórico, fosfatos y silicatos que tienen un efecto similar a los compuestos anteriores en la mitigación del fuego.

Estas pinturas están pensadas para aislar las superficies y evitar que el fuego llegue a más zonas.

Dependiendo del tipo elegido, nos podemos encontrar con alternativas que resistan temperaturas de entre 350 grados centígrados hasta los 750. Una protección que debería de ser más que suficiente para mitigar cualquier accidente que pudiera provocar un incendio.

Existen dos tipos de pinturas protectoras contra el fuego en función a su comportamiento ante el mismo:

  • Pinturas ignífugas:

    Son aquellas que ante un foco de incendio no se queman ni propagan el fuego al que se encuentran expuestas. Su principal función es ayudar a controlarlo y extinguirlo.
  • Pinturas intumescentes:

    Las pinturas intumescentes reaccionan ante el calor aumentando tu tamaño y creando una espuma protectora de baja transmisión térmica para evitar su propagación. Se caracteriza por evitar la creación de humo tóxico durante el incendio.

Cabe destacar que una pintura puede ser ambas cosas al mismo tiempo, de manera que tenga propiedades ignífugas y también intumescentes. Dando así una seguridad extra a la zona que se encuentre pintada con esta clase de material. Su principal función es la de aumentar el tiempo de colapso de las estructuras metálicas en caso de incendios aportando una capacidad portante a la estructura metálica portante de la edificación que va desde R15 has R120, es decir dicha estructura seguiría manteniendo su capacidad de soportar las cargas, solicitaciones y esfuerzos propios del peso del edificio manteniéndolos en pie desde 15 minutos hasta 120 minutos en un incendio, posibilitando la evacuación de los ocupantes y la intervención de los bomberos.

Como puedes ver, las opciones de protección pasiva contra incendios son sumamente útiles para evitar grandes incendios con las potenciales desgracias que traen consigo.

Estas pinturas son fáciles de aplicar, y pueden suponer la diferencia entre un pequeño incidente, y un gran incendio que acabe con todo un edificio.

Apostar por la prevención y las medidas de seguridad adecuadas está al alcance de todos.